UN FORD AMERICANO

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La mecanización en el campo

El tractor avanza con buen ritmo hincando las vertederas en la tierra fértil y oscura del bancal de las Trébedes. Antonio lo conduce con firmeza mientras Melchor le va dando instrucciones y explicando como se regula el arado para que el tractor no se agote y la faena sea eficaz.

Es el primer día de Antonio como tractorista. Antonio lleva en la casa desde antes de la guerra civil, primero de jornalero, después como mulero (y de los mejores) y ahora toca reciclarse en tractorista. Estamos en 1958 y las mulas se han ido vendiendo durante el invierno. Ya no quedan mulas en la aldea.

El tractor es un pequeño tractor Ford con ruedas de goma fabricado en América. De color gris y llantas pintadas de rojo. Vino al Corral de los Niños con un motor de gasolina de tres cilindros que con el paso de los años se sustituyó por un motor de gas-oíl Perkins.

Después de la Segunda Guerra Mundial el Estado español gestionó una compra de tractores americanos a Ford. Los agricultores interesados, necesariamente tenían que depositar el importe íntegro de la compra por anticipado y esperar su entrega.

Melchor había conseguido un crédito a largo plazo del Banco de Crédito Agrícola. Una línea de crédito pensada para inversiones en el campo encaminadas a la modernización de las explotaciones agrícolas y ganaderas. 

Era el año 1949 cuando se compró el tractor, en la aldea todos soñaban con él, aunque algunos no habían visto nunca un tractor. Pero el tractor se hizo esperar.

En muy pocos días Ford entrego los tractores, unos 250 de varios modelos y cilindradas, en el puerto de Nueva York y cuando la naviera que tenia que traerlos a puerto español atracó en los muelles de la ciudad de los rascacielos, los estibadores iniciaron una huelga como protesta a la dictadura del General Franco y no pusieron fin a la misma hasta que el buque de carga soltó amaras, sin los tractores claro.

Sucedió igualmente cada vez que se les ordenaba cargar aquella partida de tractores, pues España sufría un bloqueo internacional de prácticamente todos los países desde 1946.

Después de cuatro largos años de “soledad” internacional, en febrero de 1950 por 38 votos a favor 10 en contra y 12 abstenciones la Asamblea General de las Naciones Unidas revoca la repulsa diplomática que había impuesto en 1946. Varios países envían embajadores a Madrid, es el fin del aislamiento.

De modo que nuestro tractor se pasó dos años en el puerto de Nueva York y cuando Melchor fue a recogerlo en los muelles de la estación de Albacete, procedente del puerto de Barcelona, hubo de comprarle neumáticos nuevos pues de estar parado al sol se deshincharon y agrietaron. Era finales del año 1951.

Melchor el primero y como alumno aventajado Pepe “el de la Jeroma” estrenaron esta joya de la mecánica. Después otros muchos aprendieron a conducir y labrar con el pequeño Ford: Pascual, Nicasio, Perico etc. etc. hasta llegar a Antonio que debido la edad que tenía cuando dejo las mulas nunca llego a tener gran interés en aprender. Pero después de Antonio otros muchos aprendieron a ser
tractoristas con este tractor a pesar de que ya había muchos en la comarca.

Se conducía como un turismo y jamás se ha desarmado la caja de cambios. Había épocas que trabajaba 24 horas diarias. Los tractoristas nos relevábamos en el bancal, repostábamos combustible y a labrar.

En 1956 se inauguró el riego por aspersión (tema para otro post) y a partir de entonces todos los veranos el Ford labraba por el día o trillaba en la era o acarreaba la mies con el remolque; y por la noche se ocupaba de impulsar el agua a presión con una gran bomba que movía con la toma de fuerza.

Henry Ford nació en una granja cerca de Dearborn, Michigan, el 30 de julio de 1863, y asistió a escuelas públicas. A los 16 años se convirtió en aprendiz de mecánico en Detroit. De 1888 a 1899 fue mecánico, y después jefe de mecánicos de la Edison Illuminating Company. En 1893, tras experimentar un tiempo en sus ratos libres, logró construir su primer coche, y en 1903 creó la Ford Motor Company.

Su idea de masificar el uso del automóvil creó una de las revoluciones industriales mas importantes en la historia de la humanidad.

Ford, de raíces agrarias, pensaba que los obreros que hacían los autos debían tener la posibilidad de comprarse uno para ellos. Fue así que, en 1908, cuando salió al mercado el primer modelo T negro, se lo aclamó como «el auto de todos los hombres de América».En 1914 repartió entre sus empleados una parte del control accionarial de su empresa. Estableció el salario mínimo de 5 dólares por día y la jornada diaria de 8 horas de trabajo, (en la mayoría de los países europeos la jornada diaria oscilaba entre 10 y 12 horas).

Sin embargo, se oponía violentamente a las organizaciones laborales, de las que decía: «son la peor cosa que ha paralizado al mundo».

Utilizó un sistema de integración, produciendo desde la materia prima inicial hasta el producto final, además de una cadena de distribución comercial a través de agencias propias.

Con la racionalización de la producción creó la línea de montaje, lo que le permitió la producción en serie, esto es, el moderno método que permite fabricar grandes cantidades de un determinado producto estandarizado. No dejando de perfeccionar constantemente todos sus métodos, procesos y productos.

Así, esta gran empresa americana llegó a la producción del tractor Ford I con un precio bajo que hacía posible su adquisición a la inmensa mayoría de granjeros y agricultores americanos y después a medio mundo.

Cuando se fabricó nuestro pequeño tractor dirigía la empresa Henry Ford II, hijo de Edsel Ford y nieto de el fundador. Lo seguimos conservando, viejo, en un rincón del patio, su trabajo le hace merecedor de un mejor trato y reconocimiento. Quizá algún día llegue la hora de su restauración.

Corral de los Niños, junio de 2019

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  1. Ole 15 junio, 2019

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